viernes, 22 de abril de 2011

MORRISSEY, you are the man - - Un cuento de Rodi Pisstol



Quë pequeñas historietas son las de Jim Morrison mostrando la pija o Hendrix dändole fuego a su guitarra o el jodido Ozzy Osbourne arrancando con los dientes cabezas de pollo en un aeropuerto. Eso es nada tío. Junta todo eso y lo único que vas a conseguir es un buen tazön de mierda rockera comparado con Morrissey cantando en un grupo como los Sex Pisstols!

No së si David es el mäs grande fan de Morrissey que conozco, pero Morrissey habla por ël y David habla de Morrissey todo el tiempo. Menos cuando Verönica estä cerca, porque Verönica debe tener el segundo o tercer mejor culo de Latinoamërica entera. En Los Angeles, en la última gira de los Sex Pistols, Jhonny Rotten dijo:
LA REINA ESTÄ MUERTA, DIOS SALVE AL NUEVO REY!! Y…

Y adivinen quiën subiö a cantar.

Por supuesto: Stephen Patrick Morrissey.
Tocaron God Save The Queen. David lo ha contado dos o tres millones de veces, así que todos lo tenemos bien aprendido. Jennifer se encontró a Morrissey rodeado por un montön de gente en un mercadillo de París. No sabía quiën era pero se acercö a ver lo que pasaba y le dijeron que era Morrisey. Esperö, y con un poco de suerte consiguió que Morrisey le firmara en un cuaderno pequeño. Jennifer me dijo que en su colegio preguntö y nadie sabía quiën demonios era Morrisey, asï que no le enseñö el pequeño cuaderno a nadie. Para no quedar como una tonta que le pide autógrafos a un tipo que nadie conoce en el colegio.
Jennifer dormía con el cuadernito a su lado. Lo llevaba escondido entre sus cosas todos los días y siempre tan contenta.
Dos o tres meses después aün dormía con el cuadernito a su lado cuando una noche le salió sangre. El cuadernito amaneciö con las hojas teñidas de rojo. Es una historia muy triste y a ella le daba un poco de verguneza contarlo. Jennifer dejó de llevarse el cuadernillo al colegio. Se lo olvidaba a propósito o de verdad o imaginaba que lo tenía prestado. Luego el piso de Jennifer se incendiö por una llave de gas mal cerrada. Las lägrimas de Jennifer no fueron suficientes para acabar con el fuego; y aunque parezca inaudito ese no fuë el único incendio cercano a Jennifer, porque años despuës unos skinheads le quemaron el departamento a la primera familia tunecina que llegö a vivir al bloque y por una de esas cosas que no se pueden evitar casi dejan en cenizas el barrio entero.
Quë extrañas y bonitas con algunas veces las cosas que te pasan. Algo como Jennifer en esta ciudad, yo abrazandome a Jennifer, Jennifer conociendo a Morrissey y Morrissey cantando con los Sex Pisstols en una ciudad con el nombre perfecto. A veces no hay cömo agradecer al cielo por lo pequeño que son los círculos y lo grande que son las cosas buenas.

David dice: Mia Colucci también es una cosa para agradecer. Pero elegir entre un culo y Morrissey, elijo a Morrissey. Elegir entre una mujer y las canciones de los Smiths elijo las canciones de los Smiths. Pero lo dice cada vez que Verönica se va con uno de los otros extranjeros. Uno de esos que piensan que la vida es real y que todo es producto del esfuerzo. 

Quë hubiera pasado si Morrissey se tiraba a Jennifer?
No jodas tío, Jennifer tenía doce o trece años cuando Morrissey estuvo en Francia para el mundial del 98. Pero te hubiera molestado? No, para nada tío. Creo que hasta me hubiera sentido orgulloso de meterla donde Morrissey hubiera estado entrando y saliendo cada vez mäs aprisa y con mäs ganas. Pero Morrissey es gay, una mariposa, un maricön, un cuchillo de doble filo. Y eso quë tío, Victor Raül Haya de la Torre (Vicky, para los amigos) pretendía dirigir este país montándose, político, general, placido, loca, sobre un tierno mancebo bautizado Caballo Loco; Hitler tenía un solo testículo y daba buenos discursos, Churchill ganó una guerra pero ni siquiera se le paraba; a su lado Morrissey sería Dios si quisiera. Si ni siquiera come carne.

http://www.absolut-pisstol.blogspot.com/


El día que David estrenaba un polo con un letrero que decía MORRISSEY, DÖNDE ESTÄS CUANDO MÄS TE NECESITO fue también el dia en que le dijeron David Manos Voladoras, sölo porque se enteraron que su viejo es un sargento peluquero en nuestro increíblemente glorioso ejército. Lo recuerdo muy bien.




A veces no tenemos un centavo para nada.
A veces la chica que te gusta viene con uno de esos overoles que no te dejan ver nada. A veces las cosas están tan torcidas que no parecen cosas sino una enredadera o un crucigrama o un verdadero problema. A veces los caminos son muy largos y los puentes muy cortos. Los ascensores largos y las escaleras de incendio no funcionan. A veces todo estä cerrado cuando esperabas encontrarlo abierto. A veces sölo queda jalarte la tripa mientras piensas que si eres bueno en algo seguro que eres bueno en eso. A veces no tienes ni hambre ni tristeza ni flojera ni ideas ni nada. Otras veces estäs ciego y otras veces estäs despierto. Pero como siempre anda diciendo David: No todo estä perdido, aün nos queda Morrissey. 

Extraído de la plaqueta "Final de Tour". El siguiente cuento es un extracto de la novela inédita "Mirando la Guerra por T.V" escrito por Rodi Pisstol

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